¿Y si Él anduviera por aquí?
Seríamos capaces de escuchar su palabra y abrirle la puerta?
Llega la Pascua y, por ahí, ni siquiera sabemos qué se recuerda. Para muchos son solamente unos días feriados, para otros la oportunidad de hacer un viajecito; para algunos es una recordación religiosa y para otros simplemente un día más.
Me preguntaba ¿qué pasaría si hoy Jesús estuviera entre nosotros?
Este profeta que recorrió por años pueblos y lugares dando a conocer Su Palabra. Ganando amores y odios entre los que se cruzaban a su paso (a veces más odio que amor). Proclamando a los cuatro vientos que el Amor es posible y que la Paz es un don que, cuando se alcanza, no tiene precio. Diciendo por aquí y por allí que podemos elegir un mundo más justo, que tenemos asegurado el pan de cada día y que el perdón es la llave que abre todos los milagros.
Si Jesús anduviera por acá, caminando, le diríamos “es un pobre tipo”, “mirá la ropa”, “no tiene donde apoyar su cabeza”, “¿Qué está diciendo?”, “Es un loco”. “Seguro que es terrorista”. “Cuidado con él, no es confiable”. “Revísenlo” y si su lugar de recorrido fuera su propia tierra ya habría perecido bajo el odio de las bombas sinsentido.
Si Jesús caminara por acá ¿le abriríamos la puerta? ¿Dejaríamos que sus ojos se encontraran con los nuestros? ¿Tendríamos el coraje de detenernos sin coraza ante su Palabra? No somos tan distintos a aquellos que lo mataron. Hoy volveríamos a hacerlo con más crueldad, con menos tiempo, con más prensa condenatoria.
Es su nombre se mata, por su nombre se muere, sin embargo el enseñó que por su Nombre se vive, se siente, se ama y sobre todo se trasciende.
